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Notas Francisco Mata Rosas: "lo importante es la historia que contamos y cómo la contamos"

Francisco Mata Rosas: "lo importante es la historia que contamos y cómo la contamos"

Por Claudia Rodríguez / Alpha Universe, 25 de agosto, 2021
Francisco Mata Rosas: “lo importante es la historia que contamos y cómo la contamos”
©Francisco Mata Rosas

 

Tuvimos el privilegio de poder conversar con Francisco Mata Rosas, un fotógrafo con amplia trayectoria y emblemático de la fotografía documental y periodística de México. Nos quedaríamos cortos mencionando su participación en incontables exposiciones en más de 50 países y sus innumerables premios de fotografía, así como sus nueve libros publicados. Este fotógrafo ha trascendido a un nivel de maestría sin igual, donde se ubican pocos en el mundo, y tiene la particularidad de formar parte de ese grupo que construye nuevas formas de concebir la fotografía, o más bien, como diría su estudioso Oscar Colorado Nates: “este es un fotógrafo que se ha convertido en un puente entre dos milenios, es partícipe de las nuevas formas de hacer y pensar la fotografía en la era de la conectividad y la llamada trans-media”.

 

 


“No importa si realmente las cosas sucedieron así, no importa qué porcentaje de verdad o de realidad estamos transmitiendo en la fotografía, lo que importa es la historia que contamos y cómo la contamos”.  – Francisco Mata Rosas


 

Mata Rosas comenzó desde muy temprana edad a explorar el mundo a través de un visor fotográfico. Su padre, fotógrafo aficionado de alto nivel e impresor, le regaló su primera cámara a la corta edad de 11 años. Así comienza la historia con la fotografía de este importante contador de historias mexicano con quien tenemos hoy el gusto de conversar para conocer más sobre su vida, obra y pensamientos en torno al hecho fotográfico.

 

 

Además de ser su oficio y pasión, ¿Qué es para usted la fotografía?

La fotografía principalmente es un lenguaje; por lo tanto, es una herramienta que nos permite en la actualidad, con esta disposición que se tiene tan fácil de acceso a la imagen, no solo producirla, sino, sobre todo, consumirla, pues es una herramienta de comunicación muy poderosa. Pero también debemos pensar en la fotografía como una herramienta fundamental para la expresión, más allá de la comunicación. Gracias a la fotografía podemos compartir visiones del mundo, construir realidades y no solo describir al mundo o describir a la realidad.

 

 


“El gran potencial de la fotografía está en su capacidad de compartir visiones del mundo y su acción poética de construir realidades”. – Francisco Mata Rosas


 

Ha sido testigo y partícipe de muchas historias a lo largo de su carrera, ¿Cómo ve usted la fotografía hoy en día?

Definitivamente me parece que somos una generación muy afortunada ya que hemos podido vivir esta transición de una manera de entender a la fotografía y su papel social a otra forma totalmente distinta. A los que nos tocó iniciarnos con la fotografía química, no solo nos tocó cambiar de herramienta y la manera de producir tecnológicamente las imágenes, sino lo más interesante, nos tocó cambiar la manera en que concebimos a la imagen y su papel como representación del mundo.

 

©Francisco Mata Rosas

 

 

Nosotros pasamos de una idea de los primeros 150 años de la fotografía – hablamos del siglo XX donde todos los procesos fotográficos eran químicos- donde se tenía una concepción de la imagen fotográfica como la que muestra el mundo real o la “realidad”. Si algo estaba en una fotografía, es que había sucedido, si alguien estaba retratado en una fotografía, es que, así era la persona. La fotografía era una especie de “acta notarial”, una especie de fe de vida, de que las cosas, en efecto, existían.

 

Recordemos que la fotografía surgió en un momento donde el mundo se estaba reacomodando. Fue una época donde había una revolución industrial, donde pasamos de un mundo artesanal de piezas únicas, a fabricar cosas en serie. Pasamos de concebir a la fotografía como medio de representación subjetiva del mundo, a ser un instrumento técnico. Por ejemplo, pensemos en la pintura, en el dibujo o en la escultura. Con la revolución industrial se estaban empezando a fabricar las cosas en serie, ya no eran piezas únicas. Se empezó a industrializar los procesos, comenzó la urbanización, se empezó la apuesta de la ciencia por sobre el pensamiento mágico. Todo eso fue el contexto ideal para que surgiera la fotografía cómo una manera de representar el mundo.

 

©Francisco Mata Rosas

 

Después, en el siglo XXI para enmarcarla en una fecha que nos permita hacer un corte, el mundo cambió, la distribución geopolítica y la distribución económica, la redistribución del mundo adquiere nuevos caracteres. El mundo se digitaliza, empieza a basarse en la información codificada y entonces necesitábamos una nueva manera de representar al mundo y ahí es donde surge la fotografía digital.

 

La fotografía digital, que, insisto, no sólo nos cambia tecnológicamente la manera de ser, sino que nos cambia radicalmente la forma de concebir el papel de la fotografía. Empezamos a desconfiar de ella. Empezamos a entender que la fotografía no es la realidad. Empezamos a entender que la fotografía siempre fue, pero nunca lo tuvimos claro, un proceso subjetivo. nunca fue neutral, nunca fue imparcial, nunca fue objetiva, pero eso no lo sabíamos.

 

©Francisco Mata Rosas

 

El paradigma social era otro, los pilares sobre los que se construyó la fotografía en el siglo XX respondían a otra intención. Nosotros asumíamos como la realidad un pedazo de papel en blanco y negro, por ejemplo, cuando la realidad es con movimiento, a color, con sonido, con volumen, a un papel bidimensional en papel blanco y negro lo llamábamos la realidad, entonces es interesante cuando revisamos todo esto y cuando entendemos que, hablar de fotografía definitivamente, es hablar de tecnología y hablar de tecnología es hablar de ideología. No hay tecnología neutral ideológicamente hablando, no hay ideología que no esté sustentada por el desarrollo tecnológico también.

 

 

¿Cree que el fotógrafo elige la fotografía como una necesidad de comunicar su visión a través de sus imágenes?

Yo pienso que, cuando hablamos de la fotografía, pareciera que hablamos de un solo tipo de fotografía. Creo que sería más interesante hablar de las fotografías. La imagen de origen fotográfico nos sirve para ver adentro del cuerpo humano, pensemos en los Rayos X, por ejemplo, las fotografías sirven hasta para ver el espacio, para vender ropa, para contar historias, para educar, incluso, como herramientas de control político y social. La fotografía tiene muchísimos usos, por lo tanto, debemos hablar de las fotografías.

 

©Francisco Mata Rosas

 

A mí me parece que es muy distinto el cómo concibamos, acerquemos o entendamos el papel de la fotografía. Todo dependerá del tipo de fotografía que sea, bien sea la fotografía científica, la periodística, la de moda, la artística o expresiva, la de aficionado o la fotografía de las cámaras de vigilancia. Hay muchísimos tipos de fotografías.

 

En mi caso yo elijo la fotografía como una forma de compartir lo que yo pienso, mi experiencia y lo que veo. Jamás busco con mi trabajo fotográfico decir “esto es la frontera”, por ejemplo, que es uno de los grandes temas en los que yo trabajo. Yo busco decir “esto es lo que yo vi, lo que experimenté, lo que sentí en la frontera, lo que yo que pienso de la frontera”. La fotografía al igual que la literatura, la comunicación y el lenguaje hablado o escrito, me permite interpelar al otro y establecer un diálogo.

 

©Francisco Mata Rosas

 

Si yo digo esto, (una fotografía) y, es lo que pienso, estoy interpelando a quien sea mi interlocutor a que me diga lo que opina, si está de acuerdo o no, si piensa diferente. ¿Agregaría algo a lo que yo estoy diciendo? Entonces, se establece un real proceso de comunicación.  La fotografía del siglo XX era como un código cerrado, era tajante. En ese entonces, no se entendía que detrás de la cámara, hubiera una persona con sentimientos, con ideología, con preferencias, con historia. Se pensaba que esa imagen era la realidad, y la realidad era incuestionable.

 

El papel de la fotografía, como herramienta de comunicación, es discutir el mundo. ¿Y para que discutimos el mundo? Pues, con la idea de que pueda haber un mundo mejor, para que las cosas cambien. Y en ese terreno, me parece que la fotografía juega un papel importante y es para lo que yo la uso o es la razón por la que me interesa. Es para poder decir lo que pienso o poder dar mi punto de vista y compartir mis experiencias.

 

©Francisco Mata Rosas

 

 

En sus proyectos de investigación, ¿Tiene una idea preconcebida de lo que va a fotografiar o se deja llevar por las historias que consigue en el camino?

Yo creo que hay un poco de ambas cosas. Hay diferentes procesos de desarrollar una serie fotográfica. Así como hay muchos tipos y muchos usos de fotografía, también hay muchas estrategias y muchas metodologías de cómo fotografiar. Yo creo que cada fotógrafo tiene diferentes estrategias. A veces apelamos al uso de distintas metodologías para desarrollar nuestro trabajo. Esto tiene un abanico gigantesco de opciones. Por ejemplo, hay la fotografía de encuentro, que es esta serendipia que se nos aparece en cualquier momento y nos sorprende. Así como también, hay fotografías perfectamente planeadas, necesarias para contar la historia que quiero contar.

 

Entonces, mi abanico de trabajo es muy amplio. Normalmente, para mis trabajos que por lo general son a largo plazo, siempre busco que tengan una cierta profundidad, por lo tanto, requieren de mucha investigación. Para mí es muy importante las referencias y conocer el trabajo que me precede, y, a partir de eso, ir desarrollando siempre evidentemente con un gran porcentaje del azar dentro de la fotografía. Sucede, a veces, que uno piensa una idea y cuando se enfrenta a la situación, se da cuenta que no es como uno se lo imaginó y entonces, uno tiene que resolver esta nueva situación.

 

©Francisco Mata Rosas

 

A mí me parece que gran parte del atractivo de ser fotógrafo es, precisamente, esta posibilidad de, permanentemente, estar caminando en todos los sentidos literales y figurados de la palabra, estar experimentando, probando, intentando, fallando y conociendo a nuevas personas y lugares.

 

Para mí la fotografía es un pasaporte que satisface mi curiosidad, que me permite estar en lugares y con personas con los que probablemente si me dedicara otra cosa, jamás hubiera estado.

 

 

Cuando se adentra en sus proyectos, ¿Le da prioridad al hecho fotográfico o se permite involucrarse con la historia, ¿Cómo establece su distancia con la historia que fotografía?

Definitivamente, todos los proyectos que yo desarrollo, todos mis ensayos y mis series fotográficas tienen necesariamente que estar directamente involucradas conmigo. Yo no concibo otra manera de fotografiar si no es estar directamente involucrado. Esto no quiere decir, ser parte de lo que estoy fotografiando, pero sí, estar involucrado tanto intelectual como emocionalmente. Yo creo que, lo importante, y a lo que podríamos llamar experiencia, es, precisamente, el saber cuándo retirarse, saber cuál es la distancia adecuada para fotografiar. Por distancia, no me refiero necesariamente a la distancia física de cuantos metros voy a fotografiar, sino a la distancia emocional, intelectual, de vida. Desde muy lejos no es posible ver, pero desde muy cerca tampoco. Uno tiene que establecer esa medida. Yo creo que cada uno de nosotros tiene una distancia particular en relación a lo que fotografía. Cada quien establece de manera personal esa distancia con base a su experiencia o su historia.

 

©Francisco Mata Rosas

 

Cuando hablamos de que yo uso la fotografía para expresar mi punto de vista creo que sería interesante compartir ¿Qué entiendo por punto de vista? Entonces, para mí, el punto de vista, es desde donde estoy parado. Cuando digo desde donde estoy viendo, a lo que me refiero es, con qué ojos estoy viendo. Es decir, estoy hablando que yo veo desde mi historia, desde el barrio en que crecí, desde el país al que pertenezco, desde la familia que me rodea, desde las amistades que he tenido, mis amores y desamores, de mi preferencia política, de mi preferencia sexual, de mi preferencia religiosa, de lo que he leído, de lo que he visto, de lo que he platicado. Es decir, todo lo que me construye como persona, construye mi mirada. Esa mirada es lo que me permite tener un punto de vista que idealmente debería ser distinto al de los demás.

 

A mí me parece que el problema es que la sociedad y sus distintos factores, lo que normalmente buscan es homogenizar la manera de pensar. Desde mi punto de vista, mientras más personas pensemos igual es más fácil controlar. La verdadera disidencia debería estar la divergencia de puntos de vista. Mientras nosotros, como sociedad, tengamos la posibilidad de ser mucho más plurales, en todos los sentidos, en preferencias sexuales, en preferencias religiosas, en pensamiento filosófico, en pensamiento político, en esa medida, seríamos una mejor sociedad. Mientras más plurales fuéramos, mientras más asumiéramos las diferencias como puntos de encuentro

 


“Es más trascendente el reflexionar en cómo se consume la imagen que en cómo se produce la imagen (…) consumimos y desechamos en un loop permanente. Lo interesante es, cuáles son las imágenes con las que nos quedamos en este constante contacto con la imagen. Cuál es nuestro papel. ¿Estamos vulnerables ante la imagen? Vivimos en la imagen, dentro de la imagen.”  –  Francisco Mata Rosas


 

Por otro lado, para mí es muy importante, no solo el punto de vista desde donde hacemos la fotografía sino también el tema de consumir fotografías. En la actualidad, la fotografía adquiere una relevancia gigantesca en el consumo. Para mí, el gran fenómeno a estudiar y el gran fenómeno sobre el cual debemos reflexionar académicamente, es el consumo de la fotografía. Están cambiando los procesos de lectura de fotografía. Cuál es el proceso por el cual desechamos tantas imágenes todos los días, por qué no nos quedamos con ellas. Consumimos y desechamos en un loop permanente. Lo interesante es, cuáles son las imágenes con las que nos quedamos en este constante contacto con la imagen. Cuál es nuestro papel. ¿Estamos vulnerables ante la imagen? Vivimos en la imagen, dentro de la imagen.

 

©Francisco Mata Rosas

 

 

Su período como fotoperiodista lo puso en contacto con miles de historias en la calle, ¿Cree que ese período marcó un antes y un después en su forma de contar historias con su cámara?

Si, definitivamente. La etapa que yo trabajé como fotoperiodista me permitió cubrir movimientos sociales, la guerra en Centroamérica, desastres naturales, pero también la vida cotidiana de la ciudad de México, que era un tema fundamental para nosotros en el periódico La Jornada. La vida cotidiana era la “noticia”.  Lo que sucedía todos los días dentro de la ciudad para nosotros era muy importante. Las tablas que uno adquiere como fotoperiodista, los reflejos que uno adquiere al trabajar la noticia, las habilidades que se necesitan para resolver rápido y resumir la información en una o en un conjunto de imágenes, todas las características de ese fotoperiodismo que pensemos que también ya cambió por completo. Ese fotoperiodismo para mí fue una gran escuela. Ya yo no hago fotoperiodismo hace muchísimos años, pero estoy seguro que hay una huella de fotoperiodismo en mi trabajo.  Hay un halo que se puede detectar como de origen foto periodístico que se fricciona con las teorías actuales que tengo de qué es la fotografía documental o como debería ser la fotografía documental, pero en todo caso, están allí y que, sin duda alguna, me dieron las bases y las herramientas profesionales para desarrollar muchos de mis trabajos.

 

©Francisco Mata Rosas

 

 

Ha conocido barrios, personas, comidas, bebidas, situaciones sensibles e incluso inexplicables, de todos los proyectos fotográficos que ha realizado, ¿Cuál ha sido el más difícil a nivel personal y por qué?

Yo creo que es complicado establecer cuál es el más fácil y cuál es el más difícil. Para mí, los proyectos fotográficos forman parte de mi vida. No me puedo deslindar, me involucro demasiado en los proyectos. Entonces hablar de un proyecto fácil o difícil significaría hablar también de un momento fácil y difícil de mi vida. Vivimos en un permanente torbellino de emociones y de situaciones lo cual es sensacional. Yo soy altibajos. En ese sentido, mis proyectos son iguales. Nunca trabajo un solo proyecto. Siempre tengo varios proyectos al mismo tiempo, lo cual me vuelve todavía más esquizofrénico, porque es como cambiar de switch el cerebro, como cambiar de canal o de emoción y también, al mismo tiempo, evidentemente, cada uno de estos proyectos o estas experiencias impactan en mi vida personal y en mi vida familiar. Definitivamente, me resulta complicado decir cuál sería un proyecto más difícil que otro.

 

©Francisco Mata Rosas

 

 

¿Siente que la fotografía le ha limitado en algún momento para poder representar plenamente una historia?

Sí. Sin duda alguna creo que la fotografía y, sobre todo, la fotografía del siglo XX, era una manera muy limitada que teníamos para contar historias. En la actualidad la fotografía se ha expandido. La fotografía es un proceso de hibridación no solo tecnológico sino también de lenguaje. En la actualidad, contar una historia ya no implica sólo las imágenes fijas sino también, las imágenes en movimiento, con sonido y texto, sobre todo, el ensamble de todo eso.  Ahora tenemos la posibilidad de tener más herramientas para hacer nuestro trabajo y contar nuestras historias de manera ilimitada. Antes la fotografía como representación del mundo era, insisto, demasiado pobre para lo que nos enfrentábamos, un pedazo de papel en blanco y negro, sin sonido y sin movimiento. Era algo muy limitado. No quiere decir que no tuviera un enorme potencial de interpretación. La parte interesante de la fotografía no es lo que contiene sino lo que puede contener, no lo que nos dice sino lo que nos puede decir.

 

El proceso de lectura de la imagen es fundamental: una misma fotografía puede ser leída como documental o como artística, como periodística o como testimonio. Me siento contento que me haya tocado a mí esa transición del mundo, verla y vivirla. Hago una analogía: pensemos en la pintura al óleo, el pintor tiene muchos pinceles, chicos, grandes, en forma de abanicos, de punta alargada, de punta corta, de pelo corto, ahora bien, según la textura, el pintor va a seleccionar uno de esos pinceles para hacer un trazo distinto con lo cual va construyendo su cuadro. Ahora imaginemos que hubiera habido en alguna época pintura al óleo donde sólo existiera un tipo de pincel. Sería una pintura totalmente distinta a la que conocemos. Yo creo que así era la fotografía. La fotografía era de un solo pincel, sólo se podía y debía hacer de una sola manera y así lo entendíamos. En la actualidad, tenemos un bote de pinceles. Hoy día los fotógrafos tenemos muchísimas herramientas con las cuales expresarnos. La fotografía se ha vuelto transversal, hoy tenemos que conocer no solo de lenguaje fotográfico sino también de otros lenguajes como el cinematográfico. La fotografía es atravesada por todos los ámbitos de la vida, la ciencia, la política, la filosofía, la historia. La fotografía se vuelve un medio cada vez más importante y mucho más rico por la diversidad de posibilidades que actualmente nos ofrece como herramienta.

 

©Francisco Mata Rosas

 

 

La cultura popular, la gente, lugares de México han sido protagonistas de muchos de sus trabajos fotográficos, ¿Qué es lo que más le gusta documentar de su país y por qué?

Yo creo que mis temas, obsesiones o intereses, revisando todas las series que he hecho en estos 35 años de fotografía, básicamente giran en torno a el concepto de límite en todos los sentidos y la cultura popular. En particular, la cultura popular urbana. Volviendo al tema de la homogenización del pensamiento, generado por la globalización del estado, ha producido que nos parecemos más los unos a los otros y la experiencia de viajar se ve menos intensa y más reducida. Es ahí, en las comunidades limítrofes, más populares, aisladas en los grupos minoritarios y en los barrios de las ciudades, donde se mantiene la diversidad, desde mi punto de vista. Las comunidades limítrofes son trincheras culturales que resisten precisamente a esta homogenización. De ahí mi interés por estos lugares, pues representan la posibilidad de encontrar comunidades que tienen un tipo de construcción y cohesión que ya no encontramos en otras sociedades.

 

©Francisco Mata Rosas

 

 

Gabriel García Márquez decía: “no importa cómo sucedió, lo que importante es cómo lo recuerdas”, ¿Cómo le gustaría que la gente recuerde su trabajo?

Coincido totalmente con esta frase de Gabriel García Márquez. Yo creo que justamente la fotografía es eso, no importa si realmente las cosas sucedieron así, no importa qué porcentaje de verdad o de realidad estamos transmitiendo en la fotografía, lo que importa es la historia que contamos y cómo la contamos. Yo agregaría también, el cómo la leemos. Hace poco leí algo muy interesante, hablando de este momento en el que se dice estamos en la era de la post verdad, aunque ni siquiera creo que estamos en la post verdad, yo creo que, más bien estamos en la era de la post mentira. Todo el mundo sabe que las Fake News están allí. En la actualidad, por ejemplo, como dicen los abogados, no importan tanto los hechos sino la narrativa la que va a ganar un juicio… y esto lo podemos extrapolar a la política también, cuál es el mejor político en la actualidad, el que construya la mejor narrativa. En conclusión, quien tenga la narrativa en sus manos será el dueño de la narrativa. Por eso es importante la comunicación y el arte en la construcción de las narrativas.

 

©Francisco Mata Rosas

 

Hay también una frase muy bonita popular italiana que dice “no sabemos si fue verdad no sabemos si fue cierto o no, pero hubiera valido la pena que lo fuera” entonces tiene que ver con el imaginario que nosotros construimos. Me gustaría que me recordaran como una persona que tuvo la oportunidad de contar historias, si además esto lo pude hacer a través de un proceso estético interesante, qué mejor. Una maestra mía una gran colega una fotógrafa que todos respetamos mucho, Mariana Yampolsky, ella alguna vez me dijo al principio de mi carrera: “los humanos tenemos una capacidad de memoria muy limitada sabemos que existió Picasso o que existió Vivaldi, pero salvo los especialistas, la gente común, no es capaz de recordar toda su obra, tienes una que su favorita, o tienes tres que son las que conoces. Nuestro proceso funciona así, y en los fotógrafos, es lo mismo. Puedes hacer cientos de exposiciones o publicar decenas de libros, incluso ganar muchísimos premios y al final de tu vida, la gente te va a recordar por cinco fotografías máximo”. Y en ese entonces, me decía y “ya llevas una” yo no sé en ese momento si me estaba diciendo vas muy bien porque ya llevas una o vas muy lento porque sólo llevas una.

 

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